jueves, 24 de enero de 2008

Está calentito...

Instálese mire que ha llegado lo último en trastornos. Y ya que estamos en la onda del “póngale-nombre-a-cada-cosa-que-le-parezca-anormal”, démosle. Ha llegado damas y caballeros la posesivus anorexium, y ha llegado para quedarse. Porque no quiere comer. Se rehúsa a comer, a masticar, a saborear, a probar el alimento que tiene ahí, a sus pies y al alcance de su cucharita. Se niega, sí, se niega total y rotundamente a dar un bocadito de tal hermoso y sabroso plato que lo observa con cara de "sueño con tu cuchara". Controla sus sentidos, controla su olfato y su sensibilidad para no caer en tentaciones. No come. Pero esto no es todo. Se habla de anoréxico posesivo (piénselo asexualmente querido lector) cuando la persona no come ni deja comer. Y es que no le basta con no probar un poquito con su cucharita, ¡no! además acapara todos los cubiertos que hay al alcance para que nadie más pruebe. Y también sufre de quejidos, un sonido que suena a ternura y preocupación, pero en realidad no es más que un quejido burdo para auto-convencerse que está haciendo lo correcto: no comer. Que el plato está frío, está vencido, no está cocido, y así y así.

Ey tú, si sufres de anorexia posesiva ¡basta ya! ¿No ves que el plato eventualmente va a desaparecer? Come de una buena vez, baja tu cabeza y acepta que te mueres por comerlo entero, saborearlo y disfrutarlo…


Come come come come solito… (si el plato es una porción individual, te lo juro)